Cómo mantener sus pulmones saludables
Los programas educativos para promover el auto-cuidado de los
pacientes con EPOC se dirigen fundamentalmente a la deshabituación
tabáquica, a mejorar el ejercicio, la nutrición, el
auto-tratamiento de las agudizaciones, técnicas de inhalación
o adaptación a las actividades de la vida diaria.

A continuación expondremos algunas recomendaciones, con
el objetivo de que los pacientes con EPOC puedan disfrutar plenamente
llevando una vida sana:
DEJAR
DE FUMAR es la principal medida para mantener nuestros pulmones
saludables. Es indicación PRIORITARIA y ÚNICA para
detener la enfermedad. Hay que saber que el daño ocasionado
por el tabaco es irreversible, y que abandonarlo frena el deterioro
de nuestra función pulmonar. Igualmente, debemos evitar respirar
humo de tabaco ambiental, pues el hecho de ser fumadores pasivos
también perjudica a nuestros pulmones; no permitiremos por
tanto, que se fume a nuestro lado. De la misma forma evitaremos
inhalar humo de leña, carbón, así como permanecer
en lugares con aire contaminado. Se recomienda no salir a la calle
en días de alta polución atmosférica, que suponen
contaminantes y agresores para nuestros pulmones.
EVITAR LAS INFECCIONES: es conveniente
vacunarse frente a la gripe y el neumococo para prevenir la aparición
de catarros frecuentes. Tanto la vacuna antigripal como la vacuna
antineumocócica están indicadas en los pacientes con
EPOC, pues infecciones banales que no ocasionan problemas en personas
que no la padecen, si pueden ocasionar riesgos en éstos pacientes.
La vacuna antigripal se administra con carácter anual en
octubre o noviembre, justo antes del comienzo de la estación
de la gripe, y es fundamental para prevenir las exacerbaciones infecciosas
de la EPOC y disminuir su gravedad. Además, ha demostrado
reducir las hospitalizaciones por neumonía y gripe, así
como la mortalidad. Estos mismos resultados se han obtenido con
la vacuna antineumocócica, que se recomienda cada 5-7 años.
Ambas se pueden administrar conjuntamente en distinto brazo.
Además, en invierno intentaremos respirar por la nariz, para
calentar el aire que pasa a nuestros pulmones.
Hay que intentar evitar el contacto estrecho con personas que padezcan
una infección respiratoria.
MANTENER UN PESO ADECUADO: una
dieta equilibrada es otro de los objetivos prioritarios en el paciente
con EPOC. Tanto el exceso de peso, como el déficit del mismo,
es muy perjudicial para la función pulmonar (entre otros
aspectos de la salud), por lo que hay que intentar conseguir un
peso óptimo. Es fundamental una dieta rica en frutas y verduras,
prestando especial atención tanto en la frecuencia de las
tomas como en el volumen de la mismas. Se pueden manejar diferentes
trucos en este sentido para mejorar la calidad de vida; cuando el
paciente se encuentra bien puede hacer una dieta equilibrada con
3-4 tomas al día, y cuando se encuentra mal y presenta disnea
o dificultad respiratoria con sólo comer, se recomienda hacer
comidas muy ligeras y poco abundantes (5-6 tomas de consistencia
blanda).
Evite las digestiones pesadas, el estreñimiento, los alimentos
flatulentos (col, coliflor, cebollas...), y la ingesta excesiva
de hidratos de carbono (pan, pastas, patatas, arroz...). Es importante
incrementar el aporte de calcio (lácteos y derivados) mientras
esté en tratamiento con corticoides orales. En ocasiones,
es necesario añadir suplementos nutricionales para ajustar
la dieta.
Un aspecto clave de este apartado es la hidratación. La mejor
bebida es el agua, y se recomienda la ingesta de 1.5 litros al día
ya que eso le ayudará a fluidificar sus secreciones y en
consecuencia, a favorecer su expectoración.
Es conveniente llevar a cabo un control periódico del peso.
CONSULTE CON SU MÉDICO O NEUMÓLOGO
cuando aparezcan síntomas de infección respiratoria.
Un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado permitirán
combatir la agudización, impidiendo que aparezcan complicaciones
más severas que puedan condicionar incluso un ingreso hospitalario.
Ante la aparición de mayor disnea o fatiga de lo habitual,
aumento en la producción de esputo o cambios en la coloración
del mismo, fiebre, dolor torácico, edemas (hinchazón
de los pies), debe consultar con su médico; todos ellos son
síntomas de una agudización de su enfermedad y necesitará
seguir un tratamiento específico, en algunas ocasiones con
antibióticos, para evitar un mayor deterioro de su función
pulmonar.

FISIOTERAPIA RESPIRATORIA: la respiración
significa vida, pero cuando tenemos un trastorno respiratorio, esto,
que es algo natural, se hace difícil. Para aliviar la disnea
o fatiga que usted siente, le remitimos al apartado de rehabilitación
respiratoria, donde encontrará de una manera más detallada
todos los ejercicios recomendados para mantener sus pulmones limpios
de secreciones, así como la forma de potenciar sus músculos
respiratorios para ayudarle a vivir mejor y con menos fatiga.
APRENDA A CONTROLAR SU RESPIRACIÓN:
debe adiestrarse en la práctica regular de algunos ejercicios
para ayudarle a controlar su respiración. Le proponemos algunos
sencillos:
- Ejercicios en posición de tumbado: debe hacerlo en ésta
postura para estar más relajado y hacer que su respiración
sea lo más lenta y tranquila posible: tumbado, coloque las
palmas de las manos sobre el abdomen. Inspire con tranquilidad a
través de la nariz, hinchando al mismo tiempo el abdomen
(donde están las manos), mantenga el aire dentro 1 ó
2 segundos y expúlselo luego lentamente por la boca con los
labios fruncidos.
- Otro ejercicio: tumbado, coloque las manos sobre las últimas
costillas cerca de la cintura. Inspire con tranquilidad por la nariz
para que se hinchen sus costados (donde tiene las manos). Mantenga
el aire dentro unos 2 segundos, saque el aire por la boca lentamente,
con los labios fruncidos y notará como los costados se deshinchan.
- En posición de sentado: ponga las manos cruzadas sobre
las rodillas, inspire por la nariz y al mismo tiempo suba los brazos
en forma de V, espire por la boca con los labios fruncidos y baje
lentamente los brazos hasta la posición inicial.
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