10 preguntas clave
Mi médico me ha dicho que tengo una
enfermedad pulmonar que se llama EPOC, ¿En qué consiste?
La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica o EPOC, es una
enfermedad respiratoria que aparece en relación, fundamentalmente,
con el consumo de tabaco. Consiste en una dificultad del paso del
aire a través de los bronquios y esto provoca una sensación
de falta de aire (disnea) al hacer ejercicio, que con el paso del
tiempo puede llegar a aparecer incluso estando en reposo; además,
suele acompañarse de tos con expectoración.
Cuando
hablamos de EPOC nos podemos referir a procesos diferentes como
son el enfisema y la bronquitis crónica. En la práctica,
los pacientes presentan características clínicas de
ambos a la vez, predominando los síntomas típicos
de cada uno en mayor o menor medida, según cada caso.
En el caso de la bronquitis crónica, lo que existe principalmente
es un exceso de moco en las vías aéreas, y el paciente
presenta tos y expectoración continua, sobre todo al levantarse
por la mañana. Al dejar de fumar, lo primero que mejora es
precisamente la tos y la expectoración.
En cuanto al enfisema pulmonar, las sustancias dañinas
del tabaco producen la destrucción de las paredes alveolares,
lo que conduce a la aparición de quistes o burbujas en el
pulmón que progresivamente se hacen más grandes; como
consecuencia, el pulmón pierde su elasticidad y se vuelve
ineficaz para llevar a cabo la función ventilatoria. El componente
de enfisema de cada paciente es el que condiciona el grado de obstrucción
bronquial.
¿Si
fumo puedo tener EPOC?
El consumo del tabaco es el principal responsable del desarrollo
de la EPOC, hasta tal punto que esta enfermedad podría llegar
a casi desaparecer si se dejara de fumar. El humo del tabaco actúa
como irritante de las vías aéreas, aumentando la producción
de moco e impidiendo su eliminación. Esto favorece la aparición
de infecciones de repetición (catarros continuos). Simultáneamente,
las partículas de menor tamaño alcanzan las zonas
más periféricas del pulmón, dando lugar a su
destrucción.
¿Cómo
sé si tengo EPOC?
Una persona con antecedentes de consumo importante de tabaco o
fumador activo, que presenta los siguientes síntomas, es
candidata a padecer EPOC:
Tos
de predominio matutino acompañada de expectoración,
durante al menos tres meses al año.
- Dificultad para respirar (fatiga o disnea), al principio con
los esfuerzos importantes y a medida que avanza la enfermedad
se hace habitual en las tareas cotidianas, llegando a ser de reposo
en estadios avanzados de la enfermedad.
- Infecciones respiratorias frecuentes sobre todo invernales.
Para confirmar el diagnóstico, su médico le realizará
una prueba para medir la función pulmonar que se llama espirometría.
Consiste en soplar por un aparato (espirómetro) capaz de
medir la cantidad de aire que hay en los pulmones (volúmenes
pulmonares) y la rapidez con la que somos capaces de expulsarlo
a través de la vía aérea (flujos aéreos).
Es de gran importancia para realizar el diagnóstico precoz,
única forma de poder prevenir el desarrollo de la enfermedad.
Otras pruebas (radiografías, análisis de sangre, electrocardiograma...)
sirven para objetivar las complicaciones de la EPOC y descartar
otros problemas intercurrentes.
¿Puedo
tomar alcohol si padezco EPOC?
El consumo de alcohol en exceso es muy perjudicial para diferentes
órganos de nuestro cuerpo (hígado, corazón,
sistema nervioso), y sin duda alguna, también para los pulmones,
ya que produce una alteración importante de nuestras defensas
y, con el tiempo, repercute en un empeoramiento de la función
respiratoria.
Siempre que no le esté contraindicado, puede tomar un vaso
de vino o cerveza en las comidas, pero evite tomar alcohol por la
noche.
¿Por
qué tengo que usar inhaladores y por qué hay diferentes
tipos?
En el caso de las enfermedades respiratorias, hay que administrar
tratamientos que lleguen por el aire inspirado. La medicación
puede hacerse llegar al interior de los pulmones de muy diversas
formas, bien mediante el cartucho presurizado convencional sistema
autohaler, inhaladores de polvo seco (sistema accuhaler o turbuhaler),
o mediante cámaras espaciadoras. En esencia, son diferentes
formas de hacer llegar directamente los medicamentos al lugar donde
deben realizar su acción, evitando así en gran parte
sus efectos secundarios. Es necesario que su médico le proporcione
el sistema que mejor se adapte a sus necesidades y características
personales.
No sólo hay diferencias en la forma de los inhaladores,
sino que también puede ser diferente la medicación
que contienen. Estos sprays pueden ser de tres tipos:
Unos
son broncodilatadores, es decir, aumentan el diámetro de
los bronquios, que en la EPOC suelen estar más estrechos
(es lo que se llama obstrucción bronquial). Dentro de ellos,
tenemos los llamados “de rescate”, que actúan
de manera inmediata, producen alivio rápido de la fatiga
y sensación de poder llenar más sus pulmones de
aire. Su acción dura unas 4-6 horas. Otros broncodilatadores
son de acción prolongada, empiezan a ejercer su acción
más lentamente pero su efecto dura más en el tiempo,
unas 12 horas aproximadamente.
- Otro tipo de inhaladores se llaman anticolinérgicos,
tienen un mecanismo de acción diferente, pero también
con acción broncodilatadora.
- Por último, están los corticoides, que son antiinflamatorios
y actúan disminuyendo la inflamación de la mucosa
bronquial (tejido que recubre los bronquios). Su efecto se empieza
a notar transcurridos unos días de empezar a usarlos.
Siempre que su médico le haya pautado varios inhaladores,
broncodilatadores y corticoides, debe usarlos en un orden correcto:
primero los broncodilatadores y luego los corticoides, así
primero el bronquio aumenta su tamaño para que el efecto
antiinflamatorio sea más potente.
¿Por
qué debo enjuagarme la boca con agua con sal o agua con bicarbonato
después de realizar las inhalaciones?
En la boca tenemos muchos gérmenes que conviven con nosotros
y nos protegen de otras infecciones más severas, es la llamada
flora saprofita. Cuando utilizamos inhaladores, sobre todo los que
llevan corticoides, los gérmenes que nos defienden disminuyen
y pueden aparecer hongos (cándidas) cuyo sobrecrecimiento
se ve favorecido porque los corticoides alteran el pH de la boca
y el equilibrio que mantenemos con la flora saprofita. Esas cándidas
producen lesiones blanquecinas en la lengua y en toda la mucosa
de la boca y la garganta, la lengua pierde sus papilas y la cavidad
orofaríngea se inflama, ocasionando escozor, dolor y molestias
al tragar (odinofagia). Además, los corticoides inhalados
también pueden producir, en ocasiones, una miopatía
de las cuerdas vocales que origina disfonía (alteración
del tono de la voz, ronquera).
La mejor manera de evitar estas complicaciones es, después
de cada inhalación, lavarse bien los dientes y la lengua
con pasta dentífrica, y realizar enjuagues y gárgaras
con agua y sal o agua y bicarbonato (nunca con agua sola).
¿Cuándo
debo acudir al médico o al neumólogo si padezco EPOC?
Cuando un paciente con EPOC observa alguna de las siguientes situaciones:
- Cambios en el volumen y características del esputo: las
secreciones aumentan en cantidad, o se vuelven amarillas o verdes,
o incluso un cambio en la consistencia de las mismas con mocos
más espesos e imposibilidad para expectorarlos.
- Nota pérdida de apetito.
- Aparición de fiebre.
- Disminución de la tolerancia al ejercicio, con dificultad
respiratoria mayor de lo habitual y además, necesita administrarse
los inhaladores de rescate con mayor frecuencia sin objetivar
mejoría franca.
- Aparición de edemas (hinchazón) de los pies y
disminución de la diuresis (cantidad de orina eliminada).
- Dolor costal.
- Somnolencia (más sueño de lo habitual) durante
el día, o problemas para conciliar el sueño durante
la noche.
- Cefaleas (dolores de cabeza) por las mañanas.
- Alteraciones del estado de conciencia con irritabilidad o confusión
mental.
Cualquier combinación de esos síntomas, supone que
existe una exacerbación o agudización de la enfermedad.
Las exacerbaciones suponen la aparición de un deterioro
mantenido en la situación clínica del paciente, que
supera la variabilidad día a día de la enfermedad.
El episodio obliga al paciente a consultar al médico, incluso
en ocasiones, a acudir a urgencias, y a introducir cambios en su
tratamiento habitual. Generalmente, en estos casos suele hacer falta
tomar antibióticos durante un tiempo suficiente, y el cumplimiento
completo de estos ciclos de antibiótico, también es
fundamental para evitar las recaídas precoces.
La mejor prevención de las exacerbaciones consiste en realizar
un tratamiento correcto de base de la enfermedad.
¿Puedo
viajar si padezco EPOC?
Si un paciente con EPOC planea un viaje, es importante recomendarle
que lo programe con anticipación, asegurando que lleve medicación
para todo el período de vacaciones.
Si el viaje lo realiza en avión, hay que considerar que
la presión de oxígeno empeora o disminuye durante
el vuelo por la menor presión de las cabinas, por lo que
los pacientes con EPOC suelen tener niveles de oxígeno en
sangre aún más disminuidos durante los viajes aéreos;
además, la inmovilización prolongada aumenta el riesgo
de formación de coágulos en las venas, con el riesgo
de desarrollar un tromboembolismo pulmonar.
Por
ello, estos pacientes deben ser valorados por su neumólogo
antes de realizar un viaje en avión, para estimar el déficit
de oxígeno y el riesgo de enfermedades asociadas. En ocasiones
basta con realizar una pulsioximetría (que consiste en medir
el oxígeno en la sangre con un aparato que se pone en el
dedo), para evaluar la necesidad de aporte de oxígeno durante
el vuelo, que será necesario si la cifra obtenida de saturación
de oxígeno en sangre es inferior al 92%.
Si el paciente está ya en tratamiento con oxigenoterapia
domiciliaria, es necesario comunicar con antelación dicha
circunstancia a la compañía aérea. Deben mantener
el oxígeno durante los viajes largos y aumentar el flujo
en 1 ó 2 litros durante los mismos. Los pacientes vuelan
con seguridad si se mantiene la saturación de oxígeno
por encima del 88%, y no hay efectos adversos como taquicardia o
hipotensión.
Se deben desaconsejar los viajes en avión a los pacientes
con EPOC en situación inestable o que presenten bullas o
quistes pulmonares, por el riesgo de empeoramiento de su cuadro,
y la posibilidad de desarrollar un neumotórax espontáneo
secundario a los cambios de presión (neumotórax: rotura
de las bullas con compresión del pulmón y aparición
de dificultad respiratoria brusca).
Ante la expectativa de cualquier viaje, sea o no en avión,
consulte con su neumólogo, él resolverá sus
dudas y le facilitará el proceso.
¿Debo
vacunarme si padezco EPOC?
En un paciente con EPOC están perfectamente indicadas las
vacunas antigripal y antineumocócica, pues infecciones banales
que no ocasionan problemas en personas que no la padecen, si pueden
derivar en graves riesgos y complicaciones en éstos pacientes.
Con respecto a la gripe, es una infección respiratoria
producida por un virus, y puede ser más severa en aquellos
pacientes que padecen enfermedades respiratorias crónicas.
La vacuna antigripal ha demostrado reducir las hospitalizaciones
por neumonía y gripe, al prevenir las exacerbaciones infecciosas
de la EPOC y disminuir tanto su gravedad como la mortalidad en estos
pacientes durante las epidemias gripales. Se administra con carácter
anual en octubre o noviembre, justo antes del comienzo de la estación
de la gripe.
En relación a la otra vacuna comentada, el neumococo es
la bacteria que con más frecuencia produce infecciones respiratorias
y neumonías, y el hecho de que un paciente con EPOC sufra
una neumonía, puede contribuir a un mayor deterioro de su
función pulmonar. Al igual que ocurre con la vacuna antigripal,
también se ha observado que disminuye los ingresos en éstos
pacientes. En principio es una vacuna que se administra una vez
en la vida, aunque deberá ser su neumólogo, en función
de la severidad de su enfermedad y la presencia de otras enfermedades
concomitantes, quien indique el momento más idóneo
de la revacunación.
No hay ningún problema por administrar ambas vacunas simultáneamente,
en diferente brazo.
Si
padezco EPOC ¿Puedo mantener relaciones sexuales con normalidad?
Las relaciones sexuales se sitúan dentro de la esfera afectiva
y de la propia autoestima de los pacientes de manera muy señalada,
y los aspectos más alterados en ellos son la libido (deseo
sexual) y la erección.
Hay varios factores que influyen en la actividad sexual de los
pacientes con EPOC, además de los respiratorios, como son
los relacionados con la propia personalidad, situación sociocultural
y la concepción de la sexualidad. También pueden influir
determinados problemas psicológicos (disminución de
la autoestima, depresión o ansiedad y angustia) y orgánicos
(determinados déficits hormonales y trastornos metabólicos).
Puede que no se atreva a preguntar abiertamente sobre si es peligroso
mantener relaciones sexuales, o como su enfermedad puede interferir
sobre ellas. En aquellos enfermos que tienen una situación
funcional respiratoria estable, se recomiendan determinadas posiciones
que no aumenten la dificultad respiratoria o el empleo de oxigenoterapia
durante las relaciones sexuales. Pequeños incrementos en
la frecuencia cardiaca y en la frecuencia respiratoria son normales
durante ésta actividad.
El hecho de padecer fatiga (disnea), niveles bajos de oxígeno
en sangre, efectos secundarios a la medicación que toma o
la presencia de los equipos de oxigenoterapia, pueden alterar o
disminuir su deseo sexual, pero estas circunstancias no deben ser
una limitación para mantener relaciones sexuales.
Tan sólo debe seguir unos consejos básicos y simples
a la hora de llevarlas a cabo:
- Evítelas después de las comidas.
- Disponga de una habitación con una temperatura adecuada.
- Dedique un periodo de descanso previo, realizando ejercicios
de respiración, relajación e higiene bronquial.
- Adopte una postura cómoda, evitando posiciones que supongan
soportar el propio peso. Es preferible que adopte posiciones pasivas,
bien de lado o sentados frente a su pareja.
- Si tiene oxígeno en casa, puede utilizarlo durante la
relación, no hay ningún problema. Y puede utilizar
también los inhaladores de rescate (broncodilatadores)
antes y después de la relación, así podrá
prevenir la aparición de la disnea y sentirse más
cómodo y seguro.
Es importante consultar con el especialista antes de utilizar fármacos
para el tratamiento de las disfunciones sexuales, porque algunos
de ellos pueden provocar efectos secundarios que empeoren la función
respiratoria.
En definitiva, comente sus dudas abiertamente y con confianza
a su neumólogo, el le ayudará a solucionarlas para
que pueda disfrutar de unas relaciones sexuales plenamente satisfactorias.
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