Hábito de Fumar y
Enfermedades Respiratorias
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Tabaco y enfermedades respiratorias 
Fumar ha sido un acto socialmente bien admitido y considerado como
uno de los pequeños “placeres “que hacen más
agradable la vida cotidiana. Sin embargo en los últimos 50
años ha quedado demostrada la relación entre el consumo
de tabaco y un elevado número de enfermedades crónicas:
tumores, enfermedades cardiovasculares y enfermedades respiratorias,
fundamentalmente la EPOC.
1. TABACO Y EPOC
Dejando
a un lado el cáncer, hay varias enfermedades broncopulmonares
relacionadas directamente con el hábito de fumar: enfisema,
bronquitis crónica (enfermedad pulmonar obstructiva crónica),
enfermedad de las pequeñas vías aéreas o bronquiolitis
respiratoria asociada a enfermedad intersticial pulmonar.
Las dos primeras están directamente ligadas al hábito
tabáquico en el 90% de los enfermos y muchas veces pueden
coexistir lesiones estructurales de ambas enfermedades en un mismo
paciente.
El tabaco es la causa más importante de EPOC. Pero, aunque
la influencia del tabaco en el desarrollo de la EPOC ha venido apuntándose
en la literatura médica desde principio del presente siglo,
es en la segunda mitad de siglo, especialmente a partir de 1964
cuando queda patente el acuerdo de la comunidad científica
en considerar la inhalación del humo del tabaco como la causa
fundamental de esta enfermedad.
El papel del tabaco en la etiología de la EPOC ha quedado
demostrado tanto desde el punto de vista epidemiológico como
experimental.
En 1976, se publicó un trabajo que sin duda ha sido el de
mayor relevancia en la demostración del carácter nocivo
del tabaco en el desarrollo de la EPOC. Este estudio demostró
que el humo del cigarrillo es el principal causante de EPOC, aunque
este no ejerce igual efecto en todos los fumadores. Así podrían
distinguirse dos tipos de fumadores: los susceptibles y los no susceptibles.
• Mecanismos por los que el tabaco produce EPOC
El mecanismo por el cual el tabaco produce daño bronquial
y pulmonar es muy complejo.
La exposición crónica al humo del tabaco produce
en todos los fumadores inflamación de la mucosa bronquial
tanto por el daño directo que ocasiona en la barrera de defensa
como por la alteración que produce en el funcionamiento de
algunas células inflamatorias. Se ha podido constatar que
en los fumadores existe inflamación en la vía área,
en el parénquima pulmonar y en el lecho vascular, desde los
estadios más precoces de la enfermedad, implicándose
en este fenómeno, diversos tipos de células y numerosos
mediadores inflamatorios.
Otros factores que contribuyen, junto a la reacción inflamatoria,
al desarrollo de cambios histopatológicos en el sujeto fumador
previamente predispuesto a padecer EPOC serían:
-
La alteración del balance entre proteasa celulares
y enzimas antielastolíticas desencadenado directamente
por el humo tabaco, y por los mediadores inflamatorios liberados.
-
La pérdida del equilibrio en el balance entre
estrés oxidativo y la capacidad antioxidante
que genera el humo del tabaco y las sustancias liberadas por
las células inflamatorias.
-
La existencia de mecanismos de reparación alveolar
alterados.
Esta cascada de fenómenos que se inicia con el humo de un
cigarrillo produce alteraciones anatómicas y estructurales
en todas las zonas del pulmón que conducen finalmente a la
obstrucción de la vía aérea; la progresiva
limitación al flujo aéreo, escasamente reversible,
y a la alteración en el intercambio de gases que se produce
en estos pacientes.
• Tabaco y deterioro funcional en el paciente EPOC
Existen múltiples hipótesis que intentan explicar
porque algunos fumadores tiene mayor susceptibilidad para desarrollar
EPOC, sin embargo lo que está claro es que si en un sujeto
“no fumador” o “fumador no susceptible”
la pérdida de función pulmonar anual es aproximadamente
de 25 mL/año, en los fumadores esa disminución es
mayor y más rápida produciéndose descensos
anuales de entre 30-100 ml.
Según
los estudios realizados para conocer la relación entre el
valor del VEMS y el consumo de tabaco se deduce que el número
de cigarrillos fumados al día, así como el de años
de fumador son fuertes determinantes del valor del VEMS en todas
las edades. Según estos estudios se ha determinado una pérdida
de 7,4 mL de VEMS por cada paquete año en hombres, y de 4,4
mL en mujeres.
La disminución progresiva, con el paso de los años
lleva a la aparición de síntomas respiratorios, sobre
todo falta de aire para realizar esfuerzos importantes inicialmente
y, a medida que avanza la enfermedad, con esfuerzos cada vez menores,
e incluso en reposo. La velocidad de descenso del VEMS guarda relación
con el número cigarrillos que se fuma al día y con
la profundidad de la inhalación del humo.
Con el abandono del hábito tabáquico se observan
beneficios tanto a corto como a largo plazo: los síntomas
provocados por el humo, la tos y la expectoración matutina
mejoran en un tiempo relativamente corto, pero en los fumadores
que ya presentan una EPOC la capacidad pulmonar no se normaliza
, aunque si se produce un deceleración del descenso del VEMS.
Tabaco y enfermedades respiratorias diferentes
de la EPOC 
Además de la EPOC existen otras enfermedades respiratorias
relacionadas con el consumo de tabaco
Cáncer de pulmón
El tabaco es el principal factor causal del cáncer de pulmón,
laringe y cavidad bucal. El tabaco es responsable aproximadamente
del 80- 90 % de los casos de cáncer de pulmón en los
hombres, incluyendo alrededor de un 25% que tiene lugar en personas
no fumadoras, y está aumentando rápidamente en las
mujeres. Estos tumores podrían prevenirse con el abandono
del hábito tabáquico, que es, por tanto, la primera
causa prevenible.
El riesgo de desarrollar un cáncer de pulmón se
halla estrechamente relacionado con el número de cigarrillos
fumados y la edad de inicio del consumo. Un solo cigarrillo al día
aumenta el peligro de desarrollar un tumor maligno.
Los fumadores que dejan su hábito reducen de forma importante
el riesgo de contraer cáncer de pulmón. Así,
pasados entre 10 y 15 años desde que se ha abandonado el
consumo, el peligro se acerca al de las personas que no han fumado
nunca.
Asma
Independientemente
del efecto del tabaco sobre los pulmones y el desarrollo de enfermedades
respiratorias típicamente relacionadas con el tabaco, como
la EPOC o el cáncer de pulmón, los efectos del tabaco
sobre el sistema respiratorio afectan también a personas
con enfermedades respiratorias no relacionadas inicialmente con
el tabaco, pero cuya evolución sí que puede estar
marcada por la exposición a humo de tabaco.
En ese sentido, el asma es una enfermedad compleja donde el tabaquismo
no es el agente etiológico más importante. Estrictamente
hablando, el asma no parece una enfermedad originada por el tabaquismo.
Sin embargo la exposición al tabaco si que influye en su
evolución.
El humo del tabaco en el asma facilita la sensibilización
a determinados alergenos, empeora la evolución del paciente
asmático aumentando la mortalidad de esta enfermedad y disminuye
el efecto del tratamiento.
Durante la infancia, el ser fumador pasivo, aumenta dos veces
el riesgo de padecer asma, y así mismo, empeora el control
de la enfermedad.
Infecciones respiratorias
Las infecciones son más frecuentes entre los fumadores,
además de presentar una mayor morbilidad en la gripe y la
neumonía si se compara con los no fumadores.
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