Consecuencias de la EPOC
En individuos fumadores la alteración crónica al
flujo aéreo pulmonar se inicia alrededor de los 30 años.
Si en este momento dejan de fumar, pueden llegar a los 60 años
de edad con una calidad de vida normal, libres de medicación
y de ingresos hospitalarios por este motivo. En caso contrario,
buena parte de los individuos desarrollarán una enfermedad
incapacitante con una importante pérdida de calidad de vida.
Insuficiencia respiratoria crónica 
En
las fases avanzadas de la enfermedad la obstrucción de las
vías respiratorias, la destrucción del parénquima
como consecuencia del enfisema y la afectación del lecho
vascular condiciona la alteración en el intercambio de gases
y por tanto la insuficiencia respiratoria.
Cuando mediante una gasometría se detecta la falta de oxígeno
en la sangre (insuficiencia respiratoria), resulta necesario mantener
un suministro permanente de oxígeno durante, al menos, 15
o 16 horas diarias, en el propio domicilio del paciente.
Factores sistémicos 
En el curso evolutivo de la EPOC cada vez se concede más
importancia, a la presencia de diversas alteraciones sistémicas.
Respecto
a la inflamación se sabe que a nivel sistémico se
puede detectar la misma reacción inflamatoria anómala
al humo del tabaco que en el pulmón. Diversos estudios indican
la presencia de estrés oxidativo a nivel sistémico,
así como, la presencia de marcadores de activación
de diversos tipos de células inflamatorias circulantes, como
neutrófilos y linfocitos.
Todos estos hallazgos sugieren que las alteraciones inmunológicas
desencadenadas en el pulmón como consecuencia del estrés
oxidativo inducido, sobre todo por la inhalación del humo
del tabaco, se extienden hacia el torrente circulatorio originando
una reacción inflamatoria sistémica.
Desde el punto de vista clínico, la malnutrición,
la pérdida de peso y la disfunción de la musculatura
esquelética son las manifestaciones sistémicas más
frecuentes de los pacientes con EPOC, con una importante repercusión
sobre la calidad de vida y pronóstico de los enfermos.
Malnutrición
Los pacientes con EPOC presentan con frecuencia signos de malnutrición,
tanto calórica como proteica. En las formas leves o moderadas
de la enfermedad, la incidencia de malnutrición no suele
alcanzar el 30%. Sin embargo, casi la mitad de los pacientes con
EPOC grave e insuficiencia respiratoria crónica sufren pérdida
de peso.
Es preciso destacar las importantes consecuencias clínicas
que ocasionan en el paciente EPOC las alteraciones nutricionales
y la disfunción muscular, afectaciones sistémicas
frecuentemente asociadas a las etapas finales de la enfermedad.
Recientemente se ha demostrado que la desnutrición en pacientes
con EPOC se asocia a un aumento de la morbimortalidad y a una mayor
susceptibilidad a las infecciones.
Reagudizaciones 
Se entiende como reagudización la situación en la
que el paciente o su familia refieren un aumento brusco y potencialmente
reversible de la disnea basal del paciente, que puede ir acompañada
o no de fiebre y que implicará un cambio en el tratamiento.
Es una situación frecuente en los pacientes con EPOC sobre
todo, cuando la enfermedad está en un estadio avanzado y
aunque la mayoría de las exacerbaciones son leves y pueden
ser tratadas ambulatoriamente es un cuadro que requiere en muchas
ocasiones atención urgente e incluso hospitalización.
Se ha demostrado que cada una de estas agudizaciones repercute
negativamente en la evolución clínica de la EPOC y
que son la causa de muerte más frecuente en estos pacientes
y suponen una pérdida, a veces irreversible, de su capacidad
pulmonar.
En
general las principales causas de agudización son:
- Infección del árbol traqueobronquial
- Neumonía
- Arritmias
- Embolismo pulmonar
- Neumotórax espontáneo
- Administración inapropiada de oxígeno
- Fármacos (Hipnóticos, sedantes, diuréticos...)
- Alteraciones metabólicas (Diabetes Mellitus, alteraciones
de los electrolitos)
- Desnutrición
- Estadio final de la patología respiratoria
- Otras enfermedades intercurrentes
La causa más frecuente de reagudización es la infección
del árbol traqueobronquial. Un 70% de las agudizaciones son
causadas por infección bacteriana, generalmente H influenzae,
S pneumoniae y M catarrhalis. A pesar de ello
no todos los pacientes deben ser tratados con antibióticos.
No todas las agudizaciones son iguales, y por tanto el tratamiento
no debe ser estándar.
Las reagudizaciones pueden clasificarse en: leve, moderada o grave
en función de una serie de parámetros clínicos
y funcionales previos, y el tratamiento deberá instaurarse
en función de la gravedad.
Tratamiento de las reagudizaciones de la EPOC
Será el médico el que en función de cual sea
el tipo de agudización de la enfermedad y la situación
general del paciente, decidirá cuál es el tratamiento
más adecuado.
| Agudización leve |
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- Aumentar la dosis de broncodilatadores
- Pueden necesitar antibióticos en algún momento
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| Agudizaciones moderadas |
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- Aumentar las dosis de broncodilatadores
- Ciclo de corticoides orales 7-10 días
- Antibióticos: Se utilizan antibióticos orales
(el tratamiento antibiótico suele prolongarse durante
7 días)
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| Agudización grave |
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- Debe tratarse en el Hospital
- Oxigenoterapia
- Corticoides intravenosos
- Broncodilatadores a dosis altas
- Habitualmente antibióticos intravenosos
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Las agudizaciones tienen graves consecuencias sobre la tasa de
mortalidad, sobre la calidad de vida del paciente y sobre la pérdida
de función pulmonar.
Se sabe que hasta un 43 por ciento de los pacientes con EPOC grave,
muere durante el año siguiente a haber padecido una exacerbación
con hospitalización por la enfermedad.
Los pacientes con EPOC en fase avanzada sufren con bastante frecuencia
reagudizaciones durante el curso de la enfermedad, una media de
una a cuatro reagudizaciones año, lo que supone, además
del deterioro de la calidad de vida, una importante carga asistencial.
Consecuencias sobre la calidad de vida 
A priori, todo el mundo sabe lo que quiere decir estar sano o tener
salud; el dilema estriba en precisar con exactitud qué
es y qué no es estar sano, y qué es tener o no tener
salud.
Aunque existen múltiples acepciones del término salud,
la Organización Mundial de la Salud propone la siguiente:
“la salud es un estado de completo bienestar físico
mental y social”. Existen otras definiciones como que la salud
“conlleva la ausencia de cualquier síntoma o signo
de enfermedad física o malestar subjetivo, consecuente o
no a una anomalía física”, u otras, como que
la salud implica la presencia del bienestar físico y/o psicológico,
fuerza o capacidad para afrontar las necesidades cotidianas, autonomía
funcional o estar en buena forma.
La insuficiencia respiratoria crónica y la dependencia de
la oxigenoterapia, la falta de tolerancia al ejercicio y las múltiples
reagudizaciones provocan un deterioro de la calidad de vida relacionada
con la salud del paciente.
Entre los síntomas de la EPOC, la disnea es, con seguridad,
el que en mayor grado afecta a los pacientes, limitando sus actividades
diarias y llegando a ser en algunos casos incapacitante. Si bien
la disnea es mayor cuanto mayor es la obstrucción pulmonar,
se ha demostrado que la relación entre la intensidad de la
disnea y la gravedad de la EPOC, medida por el VEMS, es débil.
Esto se explica por la multitud de factores, fisiológicos
y psicológicos, que intervienen en los mecanismos de producción
de la disnea.
De la misma manera, entre los factores fisiológicos, la
debilidad de la musculatura esquelética en las extremidades
originada por la inmovilización, la desnutrición y
las repercusiones sistémicas de la enfermedad, contribuyen
a limitar la capacidad al esfuerzo de estos pacientes.
Para medir la calidad de vida relacionada con su estado de salud
se utilizan cuestionarios dirigidos a los pacientes con preguntas
que hacen referencia a la gravedad de algunos síntomas, a
la capacidad funcional, física y psicológica y a las
percepciones globales sobre salud o bienestar. Estos instrumentos
de medida proporcionan una evaluación global de la capacidad
funcional de los pacientes; pudiendo permitir la evaluación
del estado de salud en la actividad clínica cotidiana.
La calidad de vida relacionada con la salud aporta información
adicional y global del impacto que sobre el estado de salud y bienestar
de los pacientes tienen las alteraciones relacionadas con esta enfermedad
(estado nutricional, debilidad muscular, disnea,…). La medida
de la calidad de vida se ha convertido en una variable de gran interés.
En el estado de salud percibido por los pacientes no sólo
se implican los factores fisiológicos, sino, además,
factores psicológicos, como la personalidad, el estado emocional,
la experiencia, las expectativas y la presencia de ansiedad o depresión.
Por este motivo, la información aportada por los cuestionarios
que miden la calidad de vida analizando estos aspectos puede ser
importante para monitorizar la progresión de la enfermedad,
evaluar la eficacia del tratamiento e identificar aspectos que pueden
pasar inadvertidos con otras medidas diagnósticas, que valoran
la gravedad de la enfermedad pero no proporcionan toda la información
necesaria para comprender el estado de salud del paciente. El estado
de salud determinado por los cuestionarios de calidad de vida se
relaciona además, de forma significativa, con la frecuencia
de las exacerbaciones, la evolución de la enfermedad y, en
algunos casos, puede ser predictor de la mortalidad.
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